TEHERÁN, 21 ene (Xinhua) — La televisión oficial iraní IRIB informó hoy miércoles que 3,117 personas murieron en los recientes disturbios registrados en el país, citando a la Organización Médica Forense del país. La cifra constituye el primer conteo formal de las autoridades iraníes desde que comenzaron las manifestaciones a fines de diciembre. Funcionarios habían reconocido con anterioridad «varios miles» de muertos, pero sin especificar el total. De acuerdo con el informe, 2.427 de los muertos fueron descritos como «civiles inocentes y fuerzas de seguridad». La Agencia de Noticias de Activistas de los Derechos Humanos con sede en Estados Unidos calculó el número de muertos en 4.560, aunque esta cifra no ha sido verificada de forma independiente. Por otra parte, la agencia de noticias semioficial iraní Tasnim dijo que más de 460 edificios del Gobierno resultaron dañados o fueron incendiados durante las protestas, mientras que más de 700 bancos fueron atacados o incendiados. También indicó que más de 480 mezquitas han sido atacadas. A finales de diciembre se desataron las protestas en decenas de ciudades iraníes tras una drástica depreciación del rial. Las autoridades reconocieron las manifestaciones y dijeron que estaban dispuestas a abordar las dificultades económicas, aunque lanzaron una advertencia con respecto a la violencia y el vandalismo. Las protestas comenzaron de forma pacífica, pero luego se volvieron violentas, lo que causó víctimas y daños generalizados en propiedad pública, mezquitas, edificios del Gobierno y bancos, especialmente el 8 y el 9 de enero. Funcionarios iraníes atribuyeron la violencia a Estados Unidos e Israel. En un artículo de opinión publicado el martes en el Wall Street Journal, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, dijo que «la fase violenta de los disturbios duró menos de 72 horas» antes de que las fuerzas de seguridad controlaran las protestas. Araghchi añadió que las amenazas de Estados Unidos contra Irán «dieron un incentivo a los conspiradores» para perseguir lo que describió como una estrategia de «máximo derramamiento de sangre». Araghchi también dijo que aunque Irán «siempre elegirá la paz sobre la guerra», si el país enfrenta nuevos ataques, «nuestras poderosas fuerzas armadas no tendrán reparo en responder con todo lo que tenemos», en contraste con el «autocontrol» mostrado por Irán en junio de 2025. Fin
